Laso vuelve a perder

Si,si que vi el 71-77 con el que Madrid ganó al Barça,y sumo su vigésimo quinta Copa del Rey.Sí,que ya se,que al principio del curso baloncestístico,se ganó la Supercopa,arrasando en la final al mismo rival.Y si,Laso,era el entrenador en esas dos finales.Pero el título de este artículo no va por ahí,va más allá de resultados y de si el trofeo en disputa va las vitrinas del Real Madrid,o no.

Hagamos historia,no demasiada.Laso llega al banquillo del Real Madrid,sin ser la primera, ni segunda, ni tercera, ni siquiera cuarta opción preferida. Pesic, Pedro Martínez, Repesa, Perasovic, Spahija, Joan Plaza…..varios eran los nombres que barajaba el club para emprender un nuevo proyecto tras la salida de Ettore Messina. El croata Jasmin Repesa, llega a dormir en Madrid, para ser presentado como nuevo entrenador a la mañana siguiente. Florentino se entera de cual iba a ser su sueldo, tira para atrás el fichaje, y encarga a su mano derecha, José Ángel Sánchez, que resuelva el asunto. Albertos Herreros, encargado de la sección, aprovecha el momento, para con la ayuda de Alberto Angulo y Javi García Coll, proponer el nombre de Pablo Laso. 

Laso cobraría poco, no exigiría nada en cuanto a fichajes, y vendría con ese perfil bajo que tanto gusta, en determinadas ocasiones, en el club. Ya esta, asunto cerrado. El Real Madrid tenía nuevo entrenador de basket. La afición, desencantada tras tantos años de dar tumbos, con esporádicas alegrías, recibe la noticia con cierto cabreo. Un entrenador sin demasiada experiencia, y que en Valencia solo había durado un par de meses. Poco bagaje se mire por donde se mire.

Y llega Laso, y en su primera temporada gana la Copa en el Sant Jordi, aplastando al Barça en la final. Baloncesto rápido, anotaciones elevadas, y predilección por el juego exterior. Otra cosa no, pero divertía ver al equipo. Llega Rudy Fernández, fichaje galáctico de Florentino para la sección. Y Sergio Rodríguez, y el Madrid pasa a completar su mejor plantilla en los últimos años. Se gana la Liga, y más Supercopas, y más Copas, y el equipo juega de cine, como no se veía en Europa desde la Jugoplastika de Kukoc……pero, siempre hay un pero.

Se pierden dos finales de Euroliga, especialmente dolorosa contra Maccabi, y el Barça gana dos Ligas que el Madrid tuvo muy a tiro. El Madrid e Laso juega muy bien, enamora, pero en el momento clave no remata la faena, al menos, en los títulos más importantes. Verano de 2014. Tras perder la Liga contra el Barca, 1-3 en el global, Laso está sentenciado. El club, despide vía burofax, no sé si con nocturnidad, pero si con alevosasía, a Jota Cuspinera  y Hugo López, ayudantes de Laso, que no sabía nada de nada. Darden, jugador básico para el entrenador, no acepta la baja oferta de renovación y se marcha a Grecia, sin que el club se esfuerce demasiado en retenerlo. Se habla, hasta en dos ocasiones con el griego Katsikaris, con el que se llega a decir que ya hay acuerdo. El objetivo es, provocar que Laso presente su dimisión. El vitoriano, que se recupera de una rotura del talón de alquiles, no dice ni mu. Los jugadores en privado, reconocen que Laso tiene muchas lagunas tácticas. Mirotic se marcha a la NBA, y en su carta de despedida, no menciona a Laso. La cosa está decidida, Florentino ha dado el ok. Herreros lucha por su amigo, es casi el único que lo hace.

Algo más de dos millones de euros cuesta su finiquito. Florentino, que en la sección de basket si cuenta hasta el último céntimo. Empieza a recular. Herreros vuelve a moverse a las mil maravillas, y sin saberse muy bien como, salva el puesto de Laso (la foto que acompaña este artículo, demuestra que su relación va más allá de lo profesional), que eso si, queda muy tocado.

Y arrancamos la 2014/15, y se vuelve a ganar la Supercopa, y queda sensación de poca cosa. De repetir la historia, se ganarán los títulos menores, pero, ¿y los premios gordos de Liga y Euroliga? Laso sigue discutido. Rumores de que lo echarán en cuanto puedan, y será nuevo seleccionador nacional. Llegan más derrotas de las esperadas. El juego empeora sobremanera. Hasta silbidos se oyen en el Palacio de los Deportes. Y ahí sigue Laso, entonando para sí, el “Resistiré” del Dúo Dinámico.

Que conste que no me gusta Laso. Da la sensación de no saber gestionar muchos de los partidos. Excesivo juego exterior, y desprecio del juego en la zona. Intentar entender sus rotaciones,  es como tratar de explicar cómo Casillas sigue sin saber darle al balón con los pies. Pero al vitoriano lo que es del vitoriano. Propone un baloncesto vistoso que me encanta, eso si, con el que aún debe demostrar que se puede ganar en los torneos importantes. Esta final de Copa, ha sido, por mucho, la que mejor ha gestionado. Dos de dos en títulos en lo que va de temporada. El problema de Laso, es que aprueba los parciales, pero en junio suspende el curso, y además, este año la Final Four se jugará en Madrid, con la presión añadida que eso conlleva.

Tal vez seamos injustos con Laso. Tal vez si se apellidará Lasovic lo veríamos con otros ojos. Tal vez, se vaya y lo acabemos echando de menos. Pero para gustos colores, y a muchos seguirá sin convencernos Laso, gane lo que gane. Los españoles, como decía Fabio Capello, somos muy de poner etiquetas, y Laso tiene colocada en el pecho la de fallar en las grandes ocasiones. Ojalá nos calle la boca a todos este año. 

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