Las dobles varas de medir


A estas alturas parece absurdo hablar de la doble e incluso triple vara de medir que la prensa reserva no sólo para comparar los resultados y juego del Real Madrid con los de sus más directos rivales.

No me refiero a esa infame campaña llevada a cabo durante varios años contra el juego de contragolpe del Real Madrid por la práctica totalidad de los medios del Régimen y los líricos del tiki-taka, aunque también merece la pena ser reseñada.

Una campaña por la cual, y parafraseando a Relaño, las victorias del Madrid no sólo carecían de valor sino que eran incluso “vergonzantes” porque eran a la contra. Hecho que les llevó durante tres infernales y eternos años a minusvalorar uno tras otro nuestros triunfos, incluyendo una Liga espectacular en la que se batieron todos los récords de goles a favor, puntos y victorias.

Sin embargo, y curiosamente, desde el advenimiento del Cholo como máximo representante del “Equipo del Pueblo” el año pasado  y la sorprendente mutación del equipo del estilo irrenunciable en un equipo que aburría a las piedras con ese fútbol de toque infinito hacia un estilo más vertical y vertiginoso, el fútbol de contragolpe ya no está en absoluto mal visto. 

Así pues, frases como violencia exagerada ahora es intensidad, la extramotivación del entrenador ha pasado de ser una enfermedad a una virtud y abofetear árbitros, saltar al campo para agredir a un jugador rival o amenazar asistentes ha pasado de ser algo horrible a ser considerado lances del juego, comprensibles por la tensión a la que están sometidos los técnicos en el banquillo.

Es más, los mismos, exactamente los mismos, que criticaban furibundamente el estilo de contraataque del Madrid son los que alaban sin tapujosese mismo estilo. Ah, y consideran como un ejercicio de talibanismo inaceptable pensar que sólo hay una forma de jugar (el pensamiento único del tiki-taka) y que jugar al contragolpe no sólo no es un estilo más perfectamente respetable sino que además es muy recomendable.  

Salvar al Soldado Iker:


Sin embargo y pese a lo sangrante del tema, me quiero referir a la última campaña llevada a cabo, la enésima al estilo “Salvar al Soldado Iker”. Una auténtica batalla desatada por la práctica totalidad de los medios de comunicación (tanto de radio como de prensa escrita) de nuestro país y sus contertulios más granados. 

Todos, sin excepción, han salido en defensa de nuestro querido capitán, ese que tanto nos ha dado y con el que, por lo visto, la afición madridista está siendo tremendamente injusto. Absolutamente desatados por el fracaso de la monumental campaña de difamación llevada a cabo la semana pasada contra las figuras de Cristiano Ronaldo y Carlo Ancelotti, unida a la campaña sistemática desarrollada por estos mismos contra Gareth Bale, se han lanzado al cuello de la afición madridista de forma rabiosa y miserable.

Resulta que el sábado pasado y tras una semana de machaque continuo, deslizando día tras día vídeos de la fiesta de Cristiano, con el fin de mantener alta la moral de la tropa y tener munición para machacar al luso, el foco de las iras del aficionado blanco no fue el equipo. Ni siquiera el delantero portugués. Incluso el entrenador, para el que hubo tibios silbidos al escuchar su nombre en la megafonía del estadio, se salvó de la quema con cierta dignidad.

Las iras del respetable, sorprendentemente, fueron dirigidas directamente contra Iker Casillas, al que ya ni siquiera las loas exageradas por una parada ridícula al inicio del partido, lograron salvar de la quema. Cada vez que tocaba el balón el portero, el estadio de forma mayoritaria, sí, mayoritaria, le abroncaba sin piedad ante el estupor de sus decenas de palmeros en los medios, que no daban crédito a lo ocurrido y empezaban a desvariar sobre el público del Bernabéu.

Por este motivo, tanto durante el partido como en los días siguientes al encuentro, los medios y sus mamporreros, esos que no han dudado incluso en llegar a la mentira para arrojar basura contra uno o varios de los jugadores y convertirlos en objeto de los pitos del público, se han comportado como perros rabiosos contra una parte de la afición madridista.

Una afición -y he aquí de nuevo el doble rasero de la prensa- que hasta el sábado era soberana, sabia y entendida cuando pitaban a Bale por el mero hecho de no pasar un balón que podría haber sido gol. 

Una afición considerada por estos mismos como muy entendida y exigente por pitar a Benzema, cada vez que les ha venido en gana.  O a Mourinho. No había entonces afición más sabia que la madridista.

Y podemos seguir citando históricas pitadas a mitos del madridismo como Zidane, el propio Cristiano (al que tardaron más de dos años en empezar a reconocer su valía), Guti, Míchel –que llegó a irse de un partido por las pitadas de su propio público- o incluso a Di Stefano o Manolo Velázquez.

Unas pitadas que, dicho sea de paso, han venido sistemáticamente instrumentalizadas por los mismos medios, poniendo en el disparadero a dichos jugadores, unas veces por el hecho de atacar al presidente del Real Madrid y otras veces, por el mero hecho de enmerdar el ambiente, con el único fin de generar debate y seguir llenando así páginas de sus periódicas u horas de radio y tertulias televisivas.

El cambiante público del Bernabéu:


Curiosamente, toda la sapiencia, ese saber estar y esa exigencia de una afición soberana que ha pitado indiscriminadamente a los suyos, se ha tornado de repente en injusticia, desmemoria y borreguismo.

Ahora hablan de campañas teledirigidas incluso desde el propio club, para manipular a la afición con el fin de pitar de forma intencionada al portero. Y para ello no ha dudado en mentir, indicando que los pitos venían de la Grada de Animación, cuando eso es imposible. O tachan de fanáticos mourinhistas a los que osaron abuchear a ese gran capitán que tanto nos ha dado. 

Eso sí, les parece perfectamente normal y comprensible montar un aquelarre para pitar a un jugador que ha marcado cerca de 300 goles y repartido casi 80 asistencias en los 288 partidos que ha jugado con nuestra camiseta como CR7. O abuchear por sistema a Gareth Bale, un jugador que no sólo ha marcado goles decisivos en las finales que jugó sino que además ha aportado 36 goles y 25 asistencias en el año y medio que lleva aquí.

Resulta vomitivo que hablen ahora de “campañas teledirigidas” para pitar a su niño mimadolos mismsoque han estado más de tres años machacando sin piedad a Jose Mourinho (como lo hicieron en su día con Pellegrini) e incluso al propio Carletto por el simple hecho de poner o no a tal o cual jugador y han influido sobremanera para poner en la diana a todo aquel que se le ha puesto por delante. 

Sobre todo porque no ha habido jugador más sobreprotegido y con una prensa más afín que la que han tenido con Iker Casillas. Un tipo por el cual no han dudado en mentir, arrojar basura sobre el club e incluso han llegado a la ignominia de arrojarle su currículum a la cara de su suplente sólo porque su entrenador cometió el pecado de lesa patria de moverle la silla de una titularidad que se cree garantizada por una especie de derecho divino. 

Una prensa que disculpa cada error y magnifica cualquier acierto pese a que, sin saber de fútbol, cualquiera puede ver que Casillas está en franca decadencia como deportista, además de ser un pésimo capitán y un aún peor compañero. Por eso es aún más vomitivo todo esto que está ocurriendo.

Para concluir, he de decir que estoy en contra de que se pite a nadie de nuestro equipo, pero también estoy en contra de la actuación miserable de estos medios, capaces de todo por ganar una décima de share, unos oyentes más para el EGM o algún lector despistado para la OJD.

Pero como desgraciadamente, sé a ciencia cierta que ni cambiarán unos ni tampoco cambiarán los otros, lo único que le exijo al club es que erradique del Bernabéu a toda esa escoria y, como hacen todos los grandes clubes mundiales, centre la comunicación en su propio medio, Real Madrid TV. 

El día que sólo Real Madrid TV pueda entrar al estadio o al menos sea el único canal autorizado a dar información fidedigna del club y, como los mercaderes del templo en el Evangelio, estos payasos y falsos gurús del periodismo salgan del Bernabéu, quizás se logre la normalidad informativa para nuestro equipo.

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