La gran farsa del Balón de Oro


Escribo este artículo momentos después de la entrega a Cristiano Ronaldo de su tercer Balón de Oro, y solo puedo congratularme del final de tanta histeria absurda, inexplicable y cansina que supone cada final de año la campaña por este dichoso premio que tanto endiosa y transforma a determinados jugadores y nos obliga a tragarnos una vomitiva e inaguantable desde los meses de octubre a enero.

Para comprobar la escasa fiabilidad de este premio, tan subjetivo y a la vez tan sujeto a fobias y filias personales de cada periodista, seleccionador o capitán de selección que vota y del cual sólo hay que mirar su palmarés para comprobar su credibilidad viendo que ha dejado fuera a mitos del fútbol como Di Stéfano, Maradona, Pelé porque no se abrió a jugadores no europeos hasta los años 90 y que otros grandes futbolistas históricos como Maldini, Raúl, Roberto Carlos, Gerrard o el recientemente retirado Henry carezcan de este premio aunque si cuenten con dicho premio jugadores como Owen, Nedved, Weah, Sammer y otros tantos grandes jugadores pero muy inferiores a otros geniales jugadores de su época, que por distintas razones nunca les concedieron estos premios. Ello sin contar las influencias comerciales que acaban imponiendo candidaturas e incluso ganadores según las circunstancias del momento, y los grotescos intentos de los presidentes de FIFA el pasado año y de UEFA este año para influenciar a los votantes según sus preferencias personales mejor ni las comento.

Decía al principio que, por fin, se acaba este esperpento de campaña porque es curioso comprobar la transformación de Cristiano Ronaldo cuando se aproxima esta infumable gala, solo hay que analizar los números de Cristiano en diciembre y enero para darse cuenta del bajón que sufre en esta época del año que se acerca el premio. Por ejemplo, entre diciembre y lo que llevamos de enero el astro portugués lleva 4 goles, que no es apenas nada para lo que nos tiene acostumbrados. 

Pero lo peor no es el descenso en sus cifras goleadoras, pues con la cantidad sideral de goles que lleva tiene derecho a tener todos los bajones que quiera sino los gestos que transmite como el cabreo del otro día contra Bale porque no le pasó ese balón cuando muy probablemente el tampoco habría centrado de ser él quien tuviera un mano a mano contra el portero, sin ir más lejos Cristiano ha dado 3 asistencias a Bale mientras que Bale le ha dado a él 14 así que analizando números fríamente el astro portugués no tiene motivos para quejarse de su compañero. Probablemente, los gestos del pasado sábado no sean más que un calentón propio de cualquier partido pero demuestra esa ansiedad y precipitación que se nota en Cristiano cada vez que llega la gala del Balón de Oro que se ha celebrado hoy.

Por ello, solo me queda celebrar que esta infumable e insoportable campaña ha pasado ya y faltan todavía varios meses para la próxima y desear fervientemente que vuelva ese devorador de récords que todos conocemos sin malos gestos contra sus compañeros y sin más estridencias que su patentado grito al celebrar los goles y que hoy rubricó la consecución de su merecido tercer Balón de Oro.

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