¿Por qué tanto odio?

Quizás por su dimensión, quizás porque es lo que más vende. O tal vez porque es quien menos se defiende, atacar al Real Madrid, especialmente desde los medios de comunicación se ha convertido ya en un deporte nacional.

Lo cierto es que, desde que tengo uso de razón o al menos memoria, el Real Madrid siempre fue objeto de iras y numerosas fobias, tanto por parte de la prensa como de los aficionados de nuestros rivales por toda España.

Sin embargo, hay que reconocer que esto ha aumentado exponencialmente, sobre todo, desde los medios a raíz de la llegada de José Mourinho al club blanco allá por el mes de mayo de 2010. A partir de entonces, el Real Madrid se ha convertido en el foco de todas las iras de la práctica totalidad de la prensa, identificada con el Farsalonismo más puro y rancio (que no Barcelonismo) y sus falsos valores y mentiras.

Eran los tiempos del "Pensamiento Unico", en los que sólo existía una forma de jugar que era el tikitaka culé y por extensión de la Roja, recién coronada como campeona del Mundo en Sudáfrica.  

Por si fuera poco, se vendía que el Barcelonismo Guardiolista, la falsa modestia de su entrenador o la gran mentira de “la cantera contra la cartera” eran los verdaderos valores del fútbol, en contraposición al carácter arisco y malencarado de Mourinho, impropio e inaceptable para un club señero como el nuestro. 

Un portugués, que lejos de la política llevada por el club hasta la fecha, disfrazado de un mal entendido “señorío”, en vez de poner la otra mejilla, se dedicó a poner en solfa todas y cada una de las mentiras propaladas por la Prensa del Régimen. Hasta el punto de abrirle los ojos a una gran parte del Madridismo, que seguía embaucada por el citado "señorío, del que por cierto, nos hablaban desde Barcelona y aquel lado del Manzanares.

Desde sacar una lista con 13 errores arbitrales en un mismo partido contra el Real Madrid hasta denunciar públicamente la connivencia cada vez más flagrante de comités deportivos a la hora de sancionar conductas o poner horarios, muchos fuimos viendo cómo se podía defender al club ante los ataques que nos llegaban desde prácticamente todos los frentes.

Por no hablar del desenmascaramiento llevado a cabo por todo el staff técnico del club a todos los Juntaletras que, presuntamente, cubrían la información del club a diario, que desembocó con su expulsión de las concentraciones y viajes con el club, del que tan plácidamente vivían.

Fueron tres años de incontables fobias casi enfermizas, de insultos y de ataques constantes (muchos de ellos personales) al entrenador, su equipo, a los jugadores pero siempre, por extensión al club y su presidente. Horas de tertulias, páginas de diarios, antiguamente autoconsiderados como “prensa madridista” e información en telediarios y carruseles varios, todos contra el Madrid de forma descarada y manipuladora.

A pesar de lo que decían algunos, cuando se marchó Mourinho en mayo de 2013, lejos de cambiarse esta tendencia se mantuvo en el tiempo y Ancelotti –y de nuevo Florentino- se convirtieron en el “pim-pam-pum” de la prensa. 

Recuerdo cómo desde la COPE se llegó a llamar “Loco al italiano. Es más,, el “Pacificador” que, de la noche a la mañana fue convertido en pirómano por los que ahora le ensalzan, sólo porque decidió sentar a Casillas (y no en todos los eventos como hizo Mou sino sólo en la Liga), en un acto que en cualquier club del mundo se habría tomado con naturalidad.


A pesar del éxito de la Décima y la Copa, la Prensa siguió atizándonos como si no costase. A Ancelotti, al que ahora añoran, era objetivo de la prensa, enfrentándole a jugadores y viendo en cada decisión técnica, un castigo. 

Así hemos llegado hasta ahora, pues qué decir de lo vivido con Benítez. Durante los cinco meses que el madrileño pudo estar en el primer equipo, hemos vivido un auténtico dechado de basura  informativa, o mejor dicho, desinformativa, trufada de bilis y afán desestabilizador que ya ha empezado con Zidane.

De hecho, ya los hay quienes como Diego Torres, de El País, que acusó a Zidane de hacerse entrenador para salvar (imagino que de la mediocridad) a su hijo o como Isaac Fouto, de la COPE, que se mofó del técnico galo diciendo que era "el entrenador que empató con La Roda".

La inacción como respuesta

Todas estas circunstancias y campañas han contado con un denominador común. La inacción de nuestro Presidente y la paralización casi enfermiza de la institución a la hora de defenderse (y defendernos) de esta jauría de perros rabiosos en los que la gran mayoría de los periodistas españoles se han convertido para con el Real Madrid.

Año tras año, semana tras semana, programa tras programa, tenemos que soportar los insultos, las mentiras, los bulos, los falsos rumores. En definitiva, una intoxicación masiva y sistemática contra el club, sin que nadie se atreva a ponerles en su sitio. 

Pero, sobre todo, resulta duro, muy duro y en ocasiones insoportable, ver cómo nadie toma cartas en el asunto para detener esta inmensa bola de infecta basura en la que se ha convertido la información sobre el Real Madrid en los medios.

Así, a vuelapluma, me vienen a la cabeza tres momentos puntuales en los que el Presidente haya salido a la palestra a defendernos. La primera, cuando en enero de 2013, desde Marca se filtró aquel infame “Presi: En junio o él o nosotros”. 


Un órdago inaceptable planteado presuntamente por los capitanes al club y que, en aquel momento se negó de forma tajante por el presidente. Recuerdo que en aquel momento Pérez salió a dar una rueda de prensa para desmentir la información, por más que meses después y, por la vía de los hechos, pudimos ver que tal vez, dicha noticia no había ido nada mal encaminada.

Sin embargo, en aquella ocasión nadie del club, empezando por su propio capitán (y gran beneficiario de la campaña, dicho sea de paso) salió a parar los pies a los medios, que habían desatado una campaña sin precedentes contra Diego López. 

Y ése es solo un ejemplo, porque tampoco nadie salió del club a denunciar ni al Levante ni a sus jugadores David Navarro o Sergio Ballesteros cuando el primero le abrió la ceja a Cristiano Ronaldo en un codazo cobarde, asesino y miserable y el segundo, como un auténtico macarra, intentó agredir por la espalda a Xabi Alonso durante el partido lanzándole un puñetazo y luego metiéndose en el vestuario blanco a buscar camorra.

Es más, oyendo en aquella ocasión a Miguel Pardeza, a la sazón Director Deportivo del Real Madrid por aquel entonces, bien parecía que había sido CR7 el que había agredido con su ceja al pobre e indefenso codo del defensor levantinista. 

Y desde ahí todos los ejemplos que os podéis figurar. Se nos ha dicho de todo y por su orden. Se nos ha llamado yihadistas (con el matiz terrible que ello conlleva), se ha criticado al club, a sus entrenadores y a su directiva por hacer una cosa y la contraria. Incluso se ha llegado a mentir sobre temas tan delicados como la salud de los deportistas, como cuando Marca se inventó una falsa hernia discal en la espalda de Gareth Bale. 


Sólo por cómo se gestó aquel episodio, tan chusco como malintencionado, debió haber servido al club para retirar la acreditación como medio autorizado  a Marca, pero una vez más, no pasó nada. Recordemos que aquel presunto diario madridista se negó a publicar el desmentido de los servicios médicos del club, a sabiendas de que informaban de la existencia de la protrusión -que no la hernia- sólo porque invalidaba aquella información.

El caso es que tan sólo en dos ocasiones más en tres años hemos podido ver a Pérez dando la cara ante unas informaciones tendenciosas y falsas que, por regla general, le ponían a él en la picota. 

La primera fue el año pasado cuando Marca anunció el despido de Ancelotti si perdía el Clásico del Nou Camp en marzo de 2015 y la segunda, para desmentir el despido de Rafael Benítez tras el fiasco contra el Barça por 0-4 en nuestro campo. 

Un pobre bagaje, habida cuenta la montaña de infundios, mentiras y desinformaciones con las que toda esta escoria nos obsequia a diario, disfrazada de información madridista cuyo último objetivo (y me atrevería que único leitmotiv, es la cabeza del propio Pérez.

Sin embargo, y pese a todo, Pérez siempre se ha quedado corto en sus denuncias. Nunca ha dado nombres y, como Aznar hizo en la Comisión de Investigación del 11-M, siempre hablado de “Poderes Fácticos Fácilmente Reconocibles”. Siempre cita a los medios de Madrid pero nunca da nombres.

Pasar a la acción, la asignatura pendiente 

En las contadas ocasiones que Florentino ha comparecido públicamente para enfrentarse presuntamente a la prensa, el Presidente ha hablado en alguna ocasión de pasar a la acción.

Sin embargo y, salvo el caso de las denuncias de Mourinho contra Carlos Boyero y Roberto Palomar (realizadas además a título individual por el técnico luos) , nadie del equipo jurídico jamás ha puesto pies en pared y ha metido en cintura a tanto difamador y tanto mentiroso, que ha hecho del varapalo y el tentetieso al Real Madrid una auténtica forma de vida…y un negocio muy rentable.

De hecho, salvo la celebrada medida de retirar los derechos de merchandising a As y Marca, impidiéndoles la comercialización de productos licenciados por el club en sus diarios, poco o nada más se ha hecho desde el Real Madrid contra los medios.

Es más, y aunque como si de un espejismo en el desierto se tratase, se pasó del “Las manos de la Prensa fuera del Madrid” a convertir a un atlético de pro como José Ramón De la Morena en el periodista de cámara de la presidencia. Y todo ello a pesar desde que el Grupo PRISA ha sido y es uno de los enemigos declarados del presidente y el club y desde sus medios se ha acusado de todo lo habido y por haber al club y a la práctica totalidad de sus integrantes.


Sea como fuere, los directores de esos periódicos -sobre todo Relaño- y sus metemierdas profesionales a sueldo en dichos medios y tantos otros como Lama, Burgos, Segurola y demás hermanos en la fe, conocidos por su aversión al club y en especial a su presidente, siguen gozando de acceso libre y gratuito a las instalaciones del Real Madrid y siguen insultando al club, a su presidente y, por extensión, a nuestras inteligencias como aficionados. Y lo que es peor desde nuestra propia casa. 

Los Pagafantas Mayores del Reino


Por culpa de esta política del avestruz ante los medios nos hemos convertido desde hace años en una especie de "pagafantas" profesionales, que nos ha llevado no sólo a ejercer como profesionales del oficio más antiguo del mundo sino que además, les pagamos gustosamente la cama. 


Soy un firme defensor de muchos aspectos de la gestión de Pérez al frente del club pero hay que reconocer que en este aspecto, su labor deja mucho que desear Y de la misma manera que no se puede ser tibio en la defensa del club frente a los chantajes del vestuario (y Pérez lo está siendo) tampoco se puede mantener al margen de este acoso y derribo que sufre el Madrid a diario. 

Un acoso protagonizado encima por una gente que, para más inri, se permite darnos lecciones de ética al contado desde sus púlpitos, cuando si se caracterizan precisamente por profesar un odio africano hacia nuestra institución y lo que representa. 

Para muestra un botón. Que un tipo declaradamente antimadridista, obsesionado con Florentino Pérez de forma casi enfermiza, como es Santiago Segurola sea el que haga las crónicas de nuestros partidos no sólo ofende a la inteligencia sino incluso al propio sentido común. 


Y qué decir de gente como Fernando Burgos, declarado aficionado atlético que, como confesó un día Siro López (su jefe en la redacción de Deportes de Telemadrid hace unos años) festejaba por los pasillos las derrotas del Real Madrid. 

Por no hablar de Antón Meana, confeso seguidor sportinguista y antimadridista, que alardeaba en las ruedas de prensa del club de tener como fondo de pantalla de su móvil una foto del marcador del Bernabéu con el 0-1 que sufrió el Real Madrid contra el Sporting de Gijón en abril de 2011.


Estoy convencido de que el día que, sin llegar a usar el “Método Rui Faria de Reeducación Periodística” aplicado precisamente a Meana, pero sin caer tampoco en la censura (ni la autocensura) que existe en la prensa de aquel país pequeñito de ahí arriba a la derecha a la hora de hablar mal de su club, el club tiene que encontrar medios que puedan hacer doblar la cerviz a tanto malnacido antimadridista que puebla ondas, redacciones y tertulias de la inmensa mayoría de medios españoles y se lucra a nuestra costa.

Quizás, cuando dejen de lado complejos y maniqueísmos, impuestos precisamente por los que más nos odian, podamos empezar a ganar esta batalla que, a fecha de hoy, tenemos absolutamente perdida. 

Y quién sabe si, con una prensa menos feroz y más razonable, podamos empezar a sentar las bases para que, de una vez por todas, podamos recuperar la grandeza deportiva perdida.

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