Crónica Betis vs Real Madrid. "Colorín colorado"


Parece ser que este cuento se ha acabado. Cuando quedan más de 15 jornadas por disputarse, un teórico -7 en nuestro casillero (siempre que el Barça presumiblemente gane al Sporting), nos llena de desesperanza. Los problemas y los síntomas de enfermo endémico que había tenido el equipo bajo el mando de Benítez se calcaron ayer durante bastantes minutos del encuentro.

Tengo que confesaros una cosa, queridos lectores. Emulando a muchos periodistas (no se si buenos o malos), en el descanso del Real Madrid contra el Sporting tenía escrita la crónica. Hoy, lunes, a las 18:00, procedo a escribir la crónica del Betis-Real Madrid. Entusiasmo en un caso, obligación en el otro. Y no es que pensara que el milagro había llegado como el que hubiera visto al calvo de la lotería, pero por lo menos parecía que nuestro equipo ponía algo más de su parte que en la anterior etapa.

Y el Betis, peor visitante de la liga, no parecía un escollo muy importante en la senda dulce de partidos que nos vamos a encontrar hasta jugar con el Atlético de Madrid. Era importantísimo ganar TODOS esos partidos (creo que eran 6) y no se ha hecho.

No había que ser muy listo para prever el partido del Betis. Entrenador nuevo y con poco ofrecido a su afición durante esta temporada, carne de segunda y recientemente humillado en Copa contra su máximo rival (aun así, han llegado más lejos que nosotros), tenía la oportunidad de "joder un poquito" al grande de España.

Y así salió, como alma que lleva el diablo, a comerse el césped, a correr como no lo habían hecho en su vida, a presionar a cada pase que intentaba el Madrid, generando 2 contra 1, a veces 3 contra 1, a jugar hasta donde el reglamento se lo permitía (bueno, hasta donde se lo permitía el árbitro). Y así, en el minuto 7, Cejudo cazó un balón bastante mal defendido desde el principio de la jugada, para hacer el gol de su vida. Como suele ser habitual en estos casos.


El planteamiento le duró al Betis lo que le duró la gasolina. Unos 30 minutos en los que tampoco crearon más ocasiones y en los que cometieron 2 penaltis, uno de ellos escandaloso. Sin ánimo de justificar con la labor arbitral, llama la atención que, en todos los pinchazos del Madrid fuera de casa, se han ido penaltis al limbo (Sporting, Atlético, Sevilla, Villarreal, Valencia, Betis...). Tengo bastante claro que con uno solo de esos penaltis, el resultado hubiera sido el mismo.

El Madrid, durante esta media hora, ofreció tantos síntomas desesperantes como en la etapa de Benítez. Así que, utilizando la lógica, y sin ánimo de ser viuda de nadie, podemos llegar a la simple conclusión de que la culpa no era [toda]de Benítez. 

El resto del partido, ojo, que hablamos de una hora, transcurrió entre intentos con pocas ideas de marcar del Madrid y defensa numantina del Betis, que incluía todas las artimañas posibles y lógicas para el caso, llegando a emular a sus vecinos en la etapa del innombrable delegado, cuando pudimos ver con estupor que los recogepelotas se habían esfumado.

En esa hora (larga o corta, según se vea), se pudieron contar con los dedos de una mano las ocasiones del Madrid, erradas por nuestros atacantes o desbaratadas por un gran Adán. Sí, ese portero que muchos quisieron enterrar para atizar a Mourinho, asegurando que se había cargado su carrera. Ese portero, ahora es capitán de un histórico de España, llegando el comentarista ayer a pedir que sea seleccionado por Del Bosç (con estos antecedentes, no será de extrañar).

Los cambios fueron predecibles. Zidane arregló la alineación errónea de Danilo y siguió empeñado en Jesé, en un partido en el que imperaba comenzar con más músculo del que pueda ofrecer ahora mismo Kroos, Isco y James, pudiendo dar oportunidad a los que han funcionado cuando han jugado esta temporada, como son Casemiro y/o Kovacic. También se podría haber agotado el tercer cambio con Lucas Vázquez, quien siempre da frescura y nuevas soluciones en el ataque.

Y la cosa no cambió. Se vio en todo momento que la cosa pedía un milagro y solo se consiguió un miserable empate en una acción en la que James partió en fuera de juego. También salio posteriormente una acción, de nuevo lamentable, de CR7, en la que se revolvía y daba una patada a un rival sin balón. Por favor, sean justos con estas acciones y a ver si le ven de una vez y le mandan 4 partidos a la grada, a ver si espabila. 

Sin más, una acción postrera de Rubén Castro, que hacía 15 años que no marcaba al Madrid, estuvo a punto de rubricar el desastre total y absoluto. Final del partido y muy probablemente final de las opciones ligueras para el equipo blanco.

PD: El Karma. Aplaudir una expulsión de Adán siendo jugador de tu propio equipo y que luego sea uno de los artífices del adiós a una liga.

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