Una transición idílica

Mi compañero Juan de Meritocracia Blanca, pone en su bio de Twitter que José Mourinho no sólo fue entrenador del Real Madrid sino también un médico que nos diagnosticó un cáncer.

La verdad es que no podemos olvidar el momento en el que llegó Mourinho al Real Madrid. El Real Madrid llevaba 5 años sin pasar de los octavos de final de la Champions, de hecho había perdido la condición de cabeza de serie para el sorteo que tuvo lugar en agosto de 2009. Por si esto no fuera suficiente, muchos madridistas se encontraban es un proceso de acomplejamiento ante un Barca histórico que por momentos parecía inalcanzable.

La Canallesca campaba por aquella época a sus anchas poniendo y quitando entrenadores (todos recordamos el “Manolo estás despedido” de Marca), influyendo en alineaciones y haciendo gala de que todo lo que se saliese del estilo propuesto por el Barca y la selección española debía ser erradicado.

Como decía, en esas llegó Mou y en un esfuerzo ingente por su parte nos empezó a transmitir a todos los madridistas una filosofía en la que no cabía la rendición ante nadie, ni ante la prensa, ni ante el Barca y ni siquiera ante personajes que internamente no estaban favoreciendo la buena marcha del Real Madrid (Valdano). Dentro del vestuario anuló todo tipo de privilegios e instauró la meritocracia.

Mou empezó perdiendo 5-0 en el Camp Nou, pero nadie podrá dudar que con los números en la mano, su saldo particular ante el Barca fue favorable. En ese sentido, desde la hombría y la inteligencia nos quitó todo tipo de complejo a los madridistas.

Por otra parte, no dudó en alejar a la prensa del centro neurálgico y pensante del club. Alejó a los periodistas de los entrenamientos y viajes del equipo, persiguió con o sin éxito cualquier tipo de filtración a la prensa y no dudó en defender siempre los intereses del Madrid frente a una prensa que no aceptaba esa degradación en sus privilegios.

Todo este esfuerzo de echarse el club a sus espaldas conllevó, a parte de algún error lamentable por su parte, granjearse una gran cantidad de enemigos que llegado un momento pusieron una diana en su cabeza. Todos recordamos la última temporada del portugués en el Madrid en la que el ambiente se hizo irrespirable y perdió uno de sus grandes activos, la confianza del vestuario, o de al menos una cuota importante del mismo.

Y en esas llegó Ancelotti. El italiano es una persona tan inteligente que ha sabido mantener todo el territorio conquistado por Mou sin pagar ningún tributo por ello. Digamos que ha consolidado como derecho adquirido el alejamiento de la prensa del club por el que tanto peleó el portugués, haciéndole creer a la prensa que eso no es tan así. Sé que hay madridistas que han criticado todas las entrevistas realizadas por el italiano a medios otrora perjudiciales para el Madrid, sin embargo para mi es una maniobra inteligente de darles migajas sin perder un ápice de su autoridad e independencia como entrenador. Como vulgarmente se dice, Carlo torea continuamente a la prensa y ésta aún encima ha rebajado notablemente su nivel de crítica destructiva hacia el italiano.

Adicionalmente a nivel de control del vestuario, hoy en día vemos al Marcelo más en forma en años, al mejor Cristiano que recordemos y un vestuario, que exteriormente no muestra grandes grietas al exterior.

Pero hablemos también, aunque sea brevemente, para no aburrir a los valientes que hayan llegado a estas líneas, de la transición futbolística.

Mourinho se enfrentó a un equipo de ensueño al que desde la inferioridad tenía que contrarrestar. Por ello y adaptándose al tipo de jugador que tenía en esos momentos (jugadores veloces y verticales) propuso un estilo que fue perfecto para neutralizar al Barca y a fe que lo consiguió. No obstante ese estilo tenía alguna contraindicación cuando el rival se adaptaba a él, ya que pasar de la reactividad a la proactividad no era demasiado sencillo. Adicionalmente se trata de un estilo que exigía grandes esfuerzos físicos a los componentes del equipo y en momentos decisivos de cada temporada al equipo le faltaba un pelo. Todos recordamos la temporada de ensueño de la liga de los record y como el equipo se vino abajo en esa maldita eliminatoria contra el Bayern en la que Mou con todo a  favor y ante el desfallecimiento físico optó por hacer recular al equipo.

A pesar del saldo final de títulos, nadie duda que Mou cambió la competitividad del Madrid como club y de los jugadores a su cargo. También creo que sería de necios negar que Ancelotti  ha recogido todos esos frutos que sembró Mou  y que parte de La Décima se la debemos al trabajo del portugués (desmintiendo que por donde pasa no vuelve a crecer la hierba).

 No obstante, el italiano ha dado un paso más, especialmente esta temporada. Como ya hemos explicado en otras ocasiones el Madrid ha pasado a ser un equipo que marca el ritmo de cada partido y esto ha sido posible por el cambio de piezas que se ha ido produciendo en el equipo auspiciado o al menos con la conformidad de Carlo. Si en el equipo de Mou el jugador contextual era Cristiano ahora, y sin que haya empeorado el portugués, los jugadores contextuales son los centrocampistas, esto es, los que dotan al equipo de un sello particular e identificable y Benzemá, jugador del que Mou nos privó demasiados minutos.

Pero es que además Carlo no ha dejado de tomar grandes decisiones particulares, a la par de sorprendentes para la mayoría. El año pasado convierte a un jugador desubicado en el extremo derecho y con grandes problemas de disciplina que hacían que muchos pidieran su venta inmediata a precio de saldo, en un volante izquierdo que se convierte en un activo fundamental para el equipo y que es vendido este verano por más de 80 kilos. Adicionalmente fue el primero que vio en Kroos el sustituto natural de Xabi Alonso a pesar de que nunca había jugado en su posición o de los primeros que reconoció como una de las grandes virtudes de James su resistencia física, la cual convertía al colombiano en una versión muy  mejorada de Di María que además permitía esa transición en el estilo.

Esta mañana escuchaba al gran Richard Dees citar a Paul Tenorio diciendo que el orden de venida de ambos entrenadores había sido decisivamente positivo. No puedo estar más de acuerdo con él. Mou era el entrenador ideal para el ciclo que ocupó en el banquillo del Madrid y Carlo es el entrenador ideal para coger ese testigo. Por tanto los madridistas debemos estar orgullos y olvidar viejos prejuicios. ¡Hala Madrid!

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