A pastar


Si hay algo de lo que no me queda la más mínima duda,es que la gente se aburre;el resto de opciones son demasiado crueles para creerlas…o quizá no.No tener suficientes problemas por los que sufrir—o mal llevarlos—,puede ser demasiado extremista,pero explicaría la manera de escupir contra todo lo que se oye,se ve y se lee,aunque sea su mayor afición—para algunos pasión—.

Sufrir demasiado y no soportar que los demás disfruten con lo que ellos no pueden hacerlo, por lo que sea —de manera acertada o no—, cada uno es libre de tener su opinión acerca de lo que oye, ve y lee (por derecho) pero también la obligación de respetar ese mismo derecho en los demás.

¿Acaso no tengo yo el derecho a pensar que el 0-4 fue una vergüenza, pero no va a tener en mi el efecto que quiere la prensa; solo enamorada del Barça y las luchas internas en el RM?.

¿Acaso no tengo derecho a disfrutar de la segunda goleada por ocho goles en la historia de la Champions?.

Debe ser que no, porque los mismos que piden esa entrega en un partido importante… no aceptan las críticas a Cristiano solo por marcar como lo hizo, frente a Español y Malmö.
¿Quién otorga el «tú sí puedes, tú no», tan instaurado en tuiter cuando vienen mal dadas?.

Tanto se critican los amiguismos en la prensa, para encontrarlo en tuier allá donde mires… ¡y ojo con criticarlo! Esa unión que tanto se ha pedido —cada día tengo más claro que solo de cara a la galería— se ajusta a unirse a la opinión de mis amigos; de lo contrario, no se apoya.

Muy bien, todo correcto… pero los derechos de cada uno no se consiguen quitándoselos a los que están más cerca.

¿Por qué muchas veces no le damos crédito a las estadísticas? ¿A los números? Porque todo se manipula, y escoge, según conveniencia. Si los números salen más a mi favor cinco años atrás… mejor cinco que no diez, no sea que así los resultados no se ajusten a lo que busco. Buscar pruebas para sustentar una teoría, en vez de formular una teoría en función de las pruebas; así de simple.

Nos quejamos de que la afición culé es mejor que la nuestra; que el juego culé está a años luz del nuestro; que el compromiso de su entrenador es envidiable… a mi toda esa pleitesía a los culés me recuerda a la «madriditis» de Piqué. Al menos él, no tiene a dónde remontarse… carecen de memoria histórica porque su historia es de una década…, y eso —para los que tanto lo defienden— no es historia. Pero con #FlorentinoDimisión, parece tenerse argumentos para todo. Nos encanta mezclar el tocino con la velocidad, ser el que más critica —aunque sea sin argumentos—, el que más se une a los movimientos con más seguidores… Pero todo eso en mi opinión, se queda muy lejos de lo que significa para mí el Real Madrid.

La grandeza es nuestra; aunque muchos quieran otorgársela a otros por tener solo memoria selectiva.

El palmarés es nuestro; por mucho que se critique como argumento… lo es y nadie podrá arrebatárnoslo.

La crítica y envidia solo se adjudica a los grandes; analizar cuántas críticas tienen en el país pequeñito.

No creo haber dicho nada que no se sepa, pero sí algo que poco se dice en alto.
No hay nada más allá del Real Madrid, por mucho que se desee, ni Florentinos, ni Calderones, ni aficionados, ni críticas, podrán estar por encima de nuestro escudo; ese que si pudiera, seguro estaría riéndose de todos nosotros por lo que se demuestra a diario.

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