Los pitos cambiantes


Transcurría este anodino verano con pocas novedades en nuestro querido club, únicamente con el cambio de entrenador de Ancelotti por Benítez y el consabido fichaje de Danilo desde marzo, así como la repesca de Casemiro en el Oporto, donde ha cursado su Erasmus particular y vuelve al Real Madrid más que curtido para adquirir más responsabilidades de las residuales oportunidades que tuvo la temporada de la décima. Pero la combinación de Gerard Piqué pasado de copas en una celebración de Champions, iba a revolucionar al madridismo con sus provocadoras palabras acordándose de la vida privada de un compañero suyo y poniéndolo como el punto de partida del declive de nuestro equipo y del despegue del Barça hacia el triplete.

En mi opinión, el recordatorio de Piqué a Kevin Roldán no deja de ser un dardo al madridismo intentando hacer gracia a un auditorio favorable y tengo que reconocer que a mí me ha molestado mucho más la parálisis y pasividad del club que no ha dicho una palabra para defender a su estrella que las propias palabras del central catalán, el cual no es la primera vez que la lía pues su historial de escenas lamentables es bastante extenso, desde insultar a la Guardia Urbana a hablar con el móvil desde el banquillo a apoyar públicamente el referéndum independentista catalán a pesar de partirse la cara literalmente por la Selección Española, es difícil concentrar más hipocresía en un mismo personaje. Pero los malos de esta película son los que están hartos de él, no el que la lía en cada celebración. Y ASÍ SIEMPRE.

Aunque el máximo exponente del cinismo no es otro que el marqués bienquedista Vicente del Bosque, que ha conseguido que muchos madridistas dejemos de apoyar a una selección que está muy lejos de concentrar los valores que siempre representó. Y es que al otrora Vicentón, le parece una niñería las palabras de Piqué y prohíbe a los madridistas que defiendan a su club y nuestros jugadores obedecen dócilmente, la verdad es que no se qué es peor si el que prohíbe defender al club que te paga o quien vende a su club para volver a ser convocado, casi es más repugnante lo segundo. 

Pues ahora Del Bosque y su ejército de periodistas serviles, que luego dan lecciones de independencia, se escandalizan porque el público de la provincia de España con más peñas culés fuera de Cataluña dedica una pitada ensordecedora a Piqué y hacen extensivos los pitos al resto de la selección, sin embargo, los mismos que hoy se rasgan las vestiduras achacaban los pitos al himno en la Final de Copa a la libertad de expresión y les parecía una barbaridad que el Consejo Superior de Deportes les abriera expediente para sancionarlos, pero esta bronca a un jugador que apoya el independentismo sí hay que frenarla cuanto antes, porque al marqués le incomoda mucho que un jugador sea pitado, será casualidad que cuando jugadores como Arbeloa o Xabi Alonso fueron masacrados por la prensa por cantar las verdades del barquero, Del Bosque no saliera a reclamar que se les respetara como ha hecho ahora.

El doblevarismo de Del Bosque y su corte de plebeyos, llega al punto de juzgar como buenos y malos los silbidos según quien sea el pitado, si se silba a un jugador concreto es una falta de respeto a todo el equipo nacional, si se pita a un exportero que juega al pilla-pilla con el rival que se ríe de su equipo de toda la vida o se besuquea en el túnel de vestuarios abrazando al rival que más ha insultado al club que Casillas capitanea los pitos son una aberración llevada demasiado lejos, pero si pitas al himno de España y al Rey en la final de Copa, es libertad de expresión y lo que hay que hacer es analizar causas. Pero estas causas no hay que analizarlas, hay que descalificar a lo que pitan.

Mientras tanto, los madridistas que tanto nos identificamos con la Selección cuando perdía una y otra vez en cuartos, hemos dejado de apoyarla cuando ha ganado al ver que se ha convertido en un instrumento para atacar al Real Madrid y que sus miembros se callen para no enturbiar el ambiente de la mal llamada Roja, tanta culpa tienen los que promueven esa antimadridista campaña como los madridistas que la aceptan sin rechistar y pasan por el aro, para que en la Selección no se pierda la armonía y a ellos les vuelvan a llamar a filas.

A mí no me avergüenza reconocer que en su día apoyé a la Selección, pero al mismo tiempo puedo prometer y prometo que sentiré absoluta indiferencia cada vez que España juegue mientras esté entrenada por un resentido al que le parece bien todo lo que venga de Barcelona, aunque sean silbidos al himno y al Rey, y le parece horrorosamente mal lo que venga de Madrid o de Londres, porque su entrenador y/o presidente han tenido muchos conflictos con el marqués en el pasado. Mientras no haya un seleccionador coherente que llame a los jugadores por sus méritos y no por lo que dieron en años pretéritos, y sobre todo, hasta que no haya un seleccionador ecuánime que ante un mismo acto o declaración no tenga 2 reacciones dispares según de donde procedan, para mí los partidos de la Roja serán igual de interesantes que los de Moldavia.

Like This Post? Please share!

  • Share to Facebook
  • Share to Twitter
  • Share to Google+
  • Share to Stumble Upon
  • Share to Evernote
  • Share to Blogger
  • Share to Email
  • Share to Yahoo Messenger
  • More...

2 comentarios :

Leave a Reply

Scroll to top
Solicitamos su permiso para obtener datos estadísticos de su navegación en esta web, en cumplimiento del Real Decreto-ley 13/2012. Si continúa navegando consideramos que acepta el uso de cookies. OK | Más información